Imaginemos un inmenso cristal translúcido. De un color rojo intenso pero desmotivado, como el de los pétalos de una rosa que palidece desde hace algún tiempo. Tras este cristal, brilla algo que intenta darle vida. No obstante, no sabemos qué, no es posible resolver la imagen por más que nos esforcemos; sigue estando borrosa.
Al mismo tiempo, nuestro sentido del oído capta la potente voz de una soprano, que pone palabras sobre las notas musicales de una agitada ópera. Por una parte, la voz de la mujer ejerce un efecto relajante, mientras la música provoca el efecto contrario; activa todas las zonas de nuestro cerebro que le es posible. En cualquier caso, la melodía que escuchamos es cautivadora y nunca estaremos más cerca de dejar la mente en blanco que en este mismo momento.
Así es como me he encontrado yo un día cualquiera, en un momento al azar. Tras un cristal rojizo, en un lugar desde el que sólo puedo observar dicha barrera, obviando incluso mi propio cuerpo, y escuchando una (a mi parecer) maravillosa obra musical.
Curiosamente, todo esto no es una metáfora, ni un sueño, ni nada que pudiera parecérsele. Simplemente, soy yo con los ojos cerrados mirando hacia una bombilla, a la vez que suena en la televisión la susodicha ópera, proveniente de algún documental o quizá de un anuncio.
Significado, esta anécdota no tiene ninguno. Sentido, probablemente tampoco. Simbolismo, si fuese un filósofo podríamos buscárselo. A lo mejor el cristal podría ser una feroz barrera del implacable mundo exterior, que engaña a mis sentidos con una elegante canción y tras la cual estoy atrapado, permitiéndome únicamente ver que hay una luz al otro lado. O podría ser un obstáculo impuesto por mí mismo para protegerme de ese implacable mundo exterior y decir ya basta, yo me paro aquí y después os alcanzo. En realidad, podría ser cualquier cosa.
jojojo!!
ResponderEliminarWilliam returns!!
Ya tenias ganas de escribir algo asi eh?? lo echaba de menos. Ahora un poquito mas y haces un relato que yo tengo ganas de leerte. te adoro
ResponderEliminarMola más mirar a la bombilla ocn los ojos abiertos y luego cerrarlos, pero reconozco que no contribuye a dejar la mente en blanco.
ResponderEliminarvaaale ahora ya si que lo he leido! ya puedo decir q soy fans de este tu blog! y bueno esperando el relato que dice sonia...solo me resta decir ole y ole por la actualización xqeee quien no se ha quedado empanado mirando una bombilla????jejeje
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